Infierno Radiactivo #2: Pesadillas y recuerdos

La abuela de Tchai tiene actualmente 15 años, el viernes de los recuerdos de Tchai 93. Es un personaje que me mola bastante. Ya os enseñaré dibujos.

Jueves rojo: Mamá y papá todos los viernes van al sótano a trabajar, pero no puedo decirle eso a nadie, es muy peligroso. A veces papá me baja y me explica lo que hacen, y yo sólo se lo cuento a Dima, y como es mi perrito no se lo va a decir a nadie.

Hoy papi me ha prometido  que me llevará abajo mañana. Estoy muy emocionada, podré ayudar a mami en su trabajo.

Viernes de la muerte: Papi ya no va a volver nunca más. Mamá es incapaz de dejar de llorar, y a mi me duele todo.

Estoy en mi camita, con mami y la abuela Nia. Nia, no Jessica, la abuela Jessica es muy mala.

Pido mi osito de peluche y la abuela me lo trae. No entiendo nada de nada, pero entonces veo mis bracitos. ¿Abuela, qué hacen aquí todos estos tubos? ¿De quien es esta sangre?

Recuerdo a papá en el suelo, y un dolor muy fuerte en el pie y mi hombro. Entonces es cuando levanto las sábanas y lo veo. Mi piececito tiene un agujero muy grande en el medio. Me han disparado y nunca voy a recuperar ese trozo de carne. Mami al verlo empieza a gritar de horror, aunque un poco más suave que cuando mataron a papá, tal vez porque le duele la garganta, o tal vez porque sigo viva, y eso es lo importante. La abuela se va un momento a su habitación y vuelve con unos pendientes extraños. Se llaman dilataciones, y los usaba de muy joven.

Me los puso en el pie y me regaló más pares de dilataciones. Mamá se rió, algo menos horrorizada, aunque en seguida se quedó pensativa y siguió llorando. La abuela Nia la acompañó a la cama y me contó cómo se conocieron mamá y papá. Es una historia muy bonita…

Actualidad: Tchaikvosky gritó el nombre de su padre y miró hacia los lados. Joder, había sido solo una puta pesadilla. Se tiró de nuevo a los sillones del coche y se puso las manos sobre la frente. Le estaba volviendo a doler el pie, y eso no le hacía puta gracia. Cogió agua en el maletero y la empezó a beber, entonces miró su móvil. Quince llamadas perdidas de su madre. En ese momento el teléfono empezó a sonar. Lo cogió y se apresuró en contestar.

-Tchai, cariño… ¿Ha pasado algo?

-… No… Soñé con ese día…

Tchai se asustó por el silencio al otro lado del teléfono. Seguramente había tocado el tema equivocado en el momento equivocado. Por suerte, pudo comprobar que no había sido así una vez que la oyó hablar de nuevo.

-Cuando lo conocí dejé de pensar que todos los americanos eran iguales…-En ese momento, algo se abalanzó sobre el coche y Tchai chocó contra la puerta.- ¡H-HIJA! ¿¡ESTÁS BIEN!?

-… Sí… lo est…-Miró a la ventana y soltó un grito agudo, identico a los de su padre. Había un hombre muy blanco pegado al cristal de su ventana- ¡OSTIA PUTA!

-¿H-hija…?-Tchai colgó y miró al grandullón fijamente. Estaba totalmente desnudo, era muy rubio y medía dos metros. Seguramente tenía 21 años, cinco menos que ella. Su piel tenía cierto brillo radiactivo, seguramente era un mutante.

Ella se echó hacia atrás y el hombre, con una risa bobalicona, rompió el cristal e intentó entrar. Fue entonces cuando, al quedarse estancado, empezó a llorar y llamarla, agitandose, haciéndose daño. Oh dioses, pensaba que ella era su madre. Entonces, salió por la otra puerta y tiró de él.

-… Tranquilo… Eh… ¿Cómo te llamas?

-Alek-Él se señaló el pecho y sonrió. Tchaikvosky se rió y lo guió al interior de la furgoneta, le interesaba conservarlo a su lado.

(En unos meses se lo folla.)

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