El libro de Amélie: Capítulo 1

-Gomu-

Todo empezó un viernes, el día sagrado de los estudiantes. Más concretamente ese viernes que todos odiamos porque nos ha tocado matemáticas a última. Estábamos los tres en mi habitación, a pesar de que está en contra de las normas del internado que entren hombres en el ala de las mujeres… Y mujeres en el ala de los hombres. En fin, que me voy por las ramas…

>>Ese día estábamos los tres tirados en la cama, sin ganas de nada, mirando al suelo, cuando tú abriste la boca.

-Gomu ¿Todos esos libros vienen del averno?-Bostecé, me incorporé y te miré con inmensa pereza. Primero mi cerebro no procesó la información, pero después me di cuenta y me acerqué curiosa, seguida por Adry- Tienes libros que deben de ser muy caros y antiguos… Seguro que a base de libros hasta eres millonaria.

-Sí, es verdad- Adry, que siempre tuvo ese gusto por lo paranormal empezó a revisar los libros- Bah, qué va, solo son cosas aburridas.

-¡No le digas esas cosas a mis libros!-Empecé a recoger los libros que ibais dejando en el suelo, mientras leía sus títulos. Ahí había libros como El libro del buen amor, O divino sainete– ¡Mira, tengo el Kamasutra Gay!-Solté mi típica risa yaoi, a lo que vosotros respondisteis alejándoos lentamente- Chicos, eh, el primer paso es admitirlo…

-Joder, Gomu, qué asco…-Entonces, tú, Aiden, tiraste un libro por accidente que tenía pegado un papel ya antiguo escrito con grafías infantiles.-… El libro de las cosas bonitas… Gomu, no me esperaba algo así de ti…

Primero me reí, pero después intenté agarrar el libro, extrañada, ya que no recordaba un libro así, pero me diste un golpe en la frente y lo abriste, curioso. Entonces, cuando el libro se empezó a mover gritaste, asustado, y lo lanzaste lejos. Yo entonces me reí, y solo paré cuando vi asomarse la cabeza rubia de una jovencita, a lo que respondí con un grito.

Lentamente salió toda ella, sí, ahí estaba, Amélie, desnuda, mirándonos sorprendida. Después de unos minutos de shock general y silencio absoluto, Adry decidió romper el hielo… Aunque ella ya lo rompía porque estaba muy caliente. ¡Eh! No me mires así que por tu mirada en ese momento fuiste el primero en pensarlo. En fin, sigo contando.

-¿Qué haces aquí así vestida?- Me mordí los labios, para aguantar la risa. ¿Vestida? Yo diría todo lo contrario-… Esto no es tu cuarto.

-Tío… Eres… ¡Eso ha salido de un libro encantado!- Tenías una cara muy extraña en ese momento, totalmente roja y con cejas de enfado, pero tus ojos no eran capaces de despegarse de ella. A pesar de la gracia que me hacía verte, sentí pena por ella y le lancé una camiseta, que ella me lanzó de vuelta. Suspiraste, como cuando suelo hablar y se la llevaste de vuelta, aunque cuando estabas a punto de ponersela no sé qué coño te pasó que empezaste a temblar- Gomu, porfa…

-Oh, venga ya… ¡Pero luego haces yaoi para mi!-Suspiraste de nuevo y puse los ojos en blanco, aunque es verdad… ¡Siempre rechazáis al Gran Yaoi!-Bueno, pues harás tú la limpieza de mi cuarto durante un mes…

-Está bien… Ni que fuera para tanto ponerle la camiseta a una chica…-Y aún así nunca lo cumpliste.

Después de vestirla la senté en la cama e intentamos comunicarnos con ella, pero aún así ella no daba señales de entendernos, solo nos miraba fijamente, totalmente seria. Y así, a lo tonto, comenzamos a tener hambre… O al menos yo, vaya, e intentamos bajar con ella al comedor. Pero después nos miramos los tres, habíamos llegado a la misma conclusión: Si el director o cualquier otra persona la veía sería expulsada del recinto, y nunca más la veríamos, porque tal vez sería enviada a un orfanato.

-Está bien, uno tendrá que ir abajo y traer la bandeja de los…-Corté a Adry, levantando la mano. Él puso los ojos en blanco y me contestó antes de que pudiera hablar-No, Gomu, tú no, te lo comerías todo en el camino…

-Es mejor que lo hagas tú, Adry- Respondiste, mientras me dabas un golpe en la frente-Eres intangible y, a pesar de no ser el más fuerte es más difícil que te vean. De los dos, porque esta no es solo corta de mente, las pulgas tienen que usar lupa para… ¡Ay, Joder!-Te pegué un puñetazo y yo seguí hablando.

-Admitiré que eres el repartidor de comida oficial si me traes tus preciadas fresas con leche-Me crucé de brazos, con una sonrisa maligna, sabía que no iba a ceder a la única ración de fresas con leche del menú, esa por la que siempre nos peleamos.

-Estás loca. ¡Jamás haré eso!-Nos miramos fijamente, desafiándonos, hasta que a los pocos segundos nos paraste con colleja. Amélie se rió al ver la situación, digna de una comedia japonesa antigua, y tú te sonrojaste.

-Dejad de portaros como críos… Estáis dando un mal ejemplo. ¿Verdad, Amélie?-Y entonces le sonreíste, a lo que yo reaccioné con un “Uuh”.

-¿Amélie? ¿De dónde has sacado ese nombre?-Adry se extrañó del nombre que habías dicho, pero cuando le señalaste el libro del que salió y leyó “Propiedad de Amélie” sus dudas fueron respondidas.

Yo me tiré en la cama, aburrida, intentando que ella dijese algo, mientras, vosotros seguisteis hablando.

-Es imposible que no se den cuenta de que pasa algo, sospecharán cuando dejen de vernos en la cafetería.

-Y la pillarán durante las inspecciones de cuarto- Añadió Adry.-Debe de haber alguna manera… O algún cuarto abandonado. ¡Niña! ¿Sabes de algún lugar donde no viva nadie?

– ¡El desierto!-Los dos suspirasteis, mirándome como si fuese imbécil- ¡Ah, en la academia! No, todos los cuartos están llenos. ¡Aunque existe el sótano! Pero está lleno de yonkis.

Os mirasteis, preocupados, como dos padres que no saben que hacer con un gatito que su hijo trajo de la calle, hasta que finalmente giraste la mirada hacia mi y hiciste una mueca de disgusto.

-Supongo que hasta que no encontremos nada tendrá que estar en nuestros cuartos.

-En… ¿Nuestros cuartos? ¿Piensas hacerme dormir con ella?-Adry negó varias veces, cruzándose de brazos-Mi cama, mis normas.

-No, lo que más me llama la atención es que piensa dormir con ella…-Hice un “Uuh” de nuevo, emocionada por el salseo- Esas ideas locas, Aiden…

-Aiden no está loco…-Hice un facepalm tan fuerte que se me salieron las lágrimas. Al verme, Adry hizo un gesto dubitativo, pero al rato se enteró- ¡Ah, dices sexo! Hombre, si él quiere…

Después de una discursión durante varios minutos, decidí bajar a por tabaco, ya que para un demonio como yo el humo es la salud del alma, y cuando metí las monedas en la máquina, mi amigo George me robó el paquete.

-¡Gomu, no me jodas! ¿Cuantos de estos te fumas al día?

-… Dos… Paquetes. ¡Dámelo, es bueno para mi!

Empecé a saltar para alcanzarlo, pero mi metro sesenta no era nada para su metro ochenta. Entonces me puse a llorar para que tuviera compasión, pero, sin embargo, me dio una bolsa de chupas.

-Me lo agradecerás cuando seas como yo.

-Es decir, nunca. ¿Es lo que me ibas a decir, verdad?-Le saqué la lengua y me metí cinco chupas a la vez. Entonces me fui, mosqueada, al jardín, a dar un paseo. Ahí apareció la muy zorra de Ana.

-Hola, Gomu. ¿Qué te parece mi nuevo modelo? Caro y algo que no te podrás permitir nunca. ¿Verdad, chicas?-Su séquito de pequeñas pijas asquerosas empezó a reírse. No las quemé en ese momento porque era ilegal, pero su jodido pelo rojo me llamaba, y empecé a acariciar mi mechero en el vestido de cuadros, ese tan horrible que nos daban en la academia-¿Ves esta bolsa? Aquí está la ropa de la semana pasada, algo que pobres como tú no pueden permitirse. Voy a tirarla, pequeña pobretona.

La miré con sucia rabia y le lancé un escupitajo a sus zapatos, pero entonces me quedé pensando y sonreí.

-Oh, Ana, tienes razón… Creo que deberías tirar tu uniforme también, no te mereces el insulto de llevar ropas de gente como nosotros… No, perdona, querida.-Recalqué ese querida, para que se notase la ironía en él. Me repateaba que se creyese tan superior por ser la hija del director- No nos merecemos ese halago…

Ella, con cara de asco, me lanzó la bolsa de ropa y movió su pelo, muy pijamente. Genial, un poco más y tendría un uniforme para ella.

-Oh, permite que abrace con mi sucio uniforme de pobre tu hermoso vestido limpio.-Me metí un dedo en la nariz, saqué un moco, me limpié en mi uniforme y fui a abrazarla, muerta de asco. No por mi gesto, qué va, sino porque ella me daba más asco que no ducharse en un año. Por suerte, no tuve que contactar con ella, solo chilló y me dijo, espantada, que qué quería de ella.-Oh, no quiero nada, querida…-Recalqué de nuevo esa última palabra, victoriosa-Solo tu uniforme…

-Oh, esa vieja cosa… Alba, Aldara, traédselo, total, paso de usarlo.-A los pocos minutos tenía bastantes prendas de ropa en mis manos, pero la muy zorra no tenía suficiente con que me fuese- ¿Qué me das a cambio?

-¿Para qué? ¿Para que no te chives a tu papá? Oh…-Entonces, agarré la manga de su jersey y dejé uno de los chicles de un chupa en ella- ¿Con esto te vale?

Y entonces me fui, tambaleando, y dejé la ropa que iba a tirar Ana en la sala- Me queréis. Lo sé.

-Gomu… Cómo…-Corté las palabras de Adry y alcé las cejas.

-Una mujer siempre tiene recursos.

Les pedí que se diesen la vuelta y la vestí, con dificultad. No sabes lo difícil que es ponerle la ropa a una persona más alta que tú. ¿Qué estaba diciendo? … Se me ha olvidado… ¡Ah, cierto!

En seguida nos dimos cuenta de que Amélie era como un bebé gigante, es decir, que no sabía hablar, ni mucho menos valerse por si misma, sumar…

-Sería un buen plan hacerle un expediente falso en la academia, pero si no tiene conocimiento de nada… ¿Qué podemos decir para colarla?-Adry estaba empezando a pensar que era imposible, pero yo seguí sonriendo como una imbécil- Gomu ¿Qué te hace tanta gracia?

-¡Hacedle un perfil falso en el registro estudiantil del instituto y decid que es de fuera!

-Esta pava es…-Pero al final, acabaste dándome la razón.- ¿Y en dónde la encasquetamos?

-Tienes una litera.”

Termino de contar mi parte de la historia, pero no porque se haya acabado, sino porque me duele la garganta. Me pongo en pie, agarro el mechero y miro a mis amigos, sonriendo como siempre

-¡Me bajo a sanar mi alma! Adry, sigue contándole tú la historia ¿Quieres?

– ¿Me traes tarta de queso de la cafetería?-Adry se estira, cansado. Vaya, parece que el relato ha sido bastante largo.

-Oh, desde luego… ¡Me pido la mitad!-Me voy corriendo, con el monedero y el mechero en mi bolsillo derecho, y bajo por la barandilla, riéndome. George está delante de la exprendedora, con un paquete de chupas idéntico al de aquel día.

-… ¿No habías dicho que los odiabas? Por eso de que tienen chicle dentro-Meto monedas en la máquina exprendedora de tabaco, cae el paquete, saco un cigarro y repite lo mismo de aquel viernes.

-¡Gomu, no me…!

-Pero si ya sabes que… ¿No sabes que fumo?

Nos miramos los dos, él extrañado y yo horrorizada. Es entonces cuando me voy corriendo, paquete en mano

-¡Ya eres una yonki de eso! ¡Admitirlo es el primer paso!

Lo ignoro y abro la puerta de par en par, mientras ellos comen tan tranquilamente un paquete de patatas fritas.

-Gomu… ¿Dónde está…?-Aiden me mira curioso- ¿Por qué estás tan pálida?

-Eso… ¿Y mi tarta de queso?

Entonces, tras mirarse los dos, me preguntan que por qué estoy tan alterada.

-Hoy… George no sabía que yo fumo… Y me ha dado un paquete de Chupachups, esos que supuestamente odia.

-Será bipolar-Dice Aiden para quitarle importancia.

-Y Ana repite modelo.

-Vale, eso si que es raro de cojones…-Adry se sienta en la cama, mirándome-¿A dónde quieres llegar?

-Que hay un bucle temporal o algo por culpa de Amélie.

-Adry, sigue contando la historia… Tal vez con eso lleguemos a algo y sabremos por qué estamos en ese día de nuevo. Seguramente tenga algo que ver con el dolor de cabeza.-Aiden se abrazó al paquete de patatas, deseando que le contásemos la historia-Deseo llegar al fondo del asunto.

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