God of Mafia (8)

-¿Por qué me ha llamado, mi señor?

– ¡Verdad! Por fin has llegado.

La sonrisa de mi amo, ese día, me dio más miedo que nunca. Sabía que planeaba algo, pero nunca imaginé que fuera a ser eso.

Si estuviera en todas mis facultades, en la libertad en la que nací, habría salido corriendo, sin embargo, era mi amo, y yo su familiar. El deber de un familiar es obedecer a su invocador, y más si tú invocador es Salomón.

-¿Qué quiere de mí?

-No seas estúpida, Verdad. Sabes lo que quiero.

Tenía razón. Mi facultad, como demonio de la verdad, es conocer las verdaderas intenciones de la gente.

-Deseas que vaya a por el Dios caído. ¿No es así?

Volvió a sonreír, pero ahora de verdad. Estaba orgulloso de mi.

Nos fundimos en un beso, que demostró mi sumisión hacia el señor Salomón. Y entonces me tiró al planeta humano, con el fin de que encontrase a ese Dios.


Adrián:

Después de acompañar a Gomu al tejado, para que fumase, volvemos por los pasillos, charlando sobre nuestras cosas. Que si Pokémon, que si literatura, que si dejar de fumar…

Bueno, eso último solo lo dije yo, pero hizo un matrix a mi pregunta y empezó a hablar del universo.

En mitad de nuestra conversación, que, para ser sinceros, era una locura tras otra, vi a una chica bastante mona intentando entrar en nuestra habitación. En un primer momento no le hice caso, pero cuando me fijé en ella noté que la conocía de algo.

-¿Adry, hijo mío, que te pasa?-dijo Gomu, sacándome de mi abstracción.

-Nada, Ori. Es esa chica, que debe de ser nueva. -Ella se gira y muestra su sonrisa hiperactiva. Se veía claro, iba a ir a por ella, a conocerla. Más valía que fuera con ella. Sino, la pobre iba a pasarlo mal. Oriana siempre hace algo raro a la gente a la que se presenta, aunque sea inconscientemente.

-¡Vamos a darle un susto de bienvenida!

-Creo que es pasarse un poco.

-¡Hablemosle en portugués!

-Podría ser divertido. Pero no.

-Qué aburrido… ¿Pero qué hace en nuestra puerta?

Esa es una muy buena pregunta. Tal vez esa jovenzuela es una de las cotillas de siempre.
Vamos con sigilo, tras ella. Ori, aguantando la risa. Yo, lleno de curiosidad. En cuanto tocamos su hombro la chica me mete un guantazo a mala ostia.

-¡Universo 2, Adry 0! Aprende a esquivar- Gritó Gomu- ¿Quién eres y qué haces en nuestra habitación?

La cara de espanto que nos mostró enseguida se fue, mostrando un rostro amable y dulce.

-Soy nueva en este programa…

-¡No jodas! Una compicoño.

-¿Qué?

La muchacha, de ojos blancos, nos miró intrigada. Yo, avergonzado, no sé muy bien por qué… ¡SÍ QUE LO SÉ! ¡NO SE LE DICE COMPICOÑO A QUIEN ACABAS DE CONOCER! De todos modos le tapé la boca y hablé por ella.

-Quiere decir compañera de habitación.

La muchacha me agarra con la mano derecha el cuello y con la izquierda la muñeca derecha. Me mira a los ojos fijamente, y yo hago lo mismo, sintiendo que no había adonde mirar, porque no tiene ni iris ni pupilas.

-Está mal mentir.-Y me suelta, dejándome perplejo.-Tú te llamas Helénica. ¿Verdad?-Dijo a mi compañera. ¿Podrías abrir la puerta?

-Dani la tiene cerrada por dentro desde hace un par de días, y con la llave puesta. Tienes que dormir en un banco, como nosotros.

-Ah, vale. Me gusta dormir en bancos.

-Mientes- responde Ori.- Eres un tía muy rara.

-¡Malfatti!- grito yo ahora.- Lo siento, es así con los desconocidos.

-¡Vete a la mierda, subnormal!.-Y ahí está la Oriana que conocemos todos.-Ala. Si tanto te gusta a follar con ella. Yo voy a fumar.

Y se va, indignada.

Yo, mientras tanto, intento llevarme bien con ella, tratando de sacar temas de conversación de cualquier sitio. Finalmente, es ella la que saca tema.

-¿De dónde eres?-pregunta.

-No me acuerdo. ¿Y tú?

-Del mismo lugar que tú.

-¿Y cuál es?

Se encoje de hombros y me vuelve a mirar. Su mirada, penetrante, parece estar analizando cada parte de mi ser.

Tras unos minutos de análisis, estando yo asustado y ella en trance, se levanta y se coloca bien el vestido que llevaba puesto.

-Lo siento, me confundí de persona.

Mientras se va, en dirección a al tejado, justo como mi pequeña amiga, siento que hay algo que no va bien con esa chica.


Oriana Malfatti:

-Anda, si eres tú…- me sorprendo al ver que la chica nueva está en el tejado, donde me escapo a fumar. Es curioso, a pesar de parecer tan dulce y delicada tiene una flexibilidad apabullante- Deberías estar con Adry, stronzo.

-No sabía qué decir.

-Bah, es un chico tímido.  ¿Cómo te llamas?

Parecie asustarse de lo rápido que pregunté, y, acto seguido, efectuó un cambio de expresión que no encajaba con la primera. Justo como el anterior. Parece ser una chica divertida. A ver qué puedo hacer.

-Aldara Verità.

-Oh, italiana tu también. Bene, bene. ¿De qué parte?

-Quieres que sea siciliana. ¿No es verdad?

-¿Cómo lo sabes?

-Lo siento, también me equivoqué contigo.

Justo cuando la chica estaba a punto de irse, Simon le bloqueó la salida. ¿De dónde sale este chico?, pienso. Pero, en verdad, sus espontaneas apariciones me dejaron de flipar desde hace un par de semanas.

-Hola, me llamo Simon.- comenzó él.- Eres nueva ¿Verdad? Nunca te ví por la cafetería.  ¿Qué haces por aquí?-la muchacha desprende un aura bastante extraña, y tiene cara de saber que su objetivo está cerca, sin embargo, no es Simon.- Vaya, ya veo. Eres tímida. Guilty, venga, que llegamos tarde al cine

-¿Quién es Guilty?- exclama la chica.

-Son tonterías suyas, mujer. Venga, voy a buscar a Adry. ¿Vienes al cine?-intento ser amable, a pesar de la cara de desaprobación que veo en Simon.- Vamos a ver “The Godfather”.

-¿Qué es un cine?

-Tío…-ahora Simon estaba con su sonrisa plácida y su mirada brillante de siempre.-Que huesola has tenido que estar para no saber qué es un cine.

Bajo a por Adrián, dejándolos solos. Tengo la esperanza de que se hicieran amigos, sé, por experiencia propia, que estar solo no es bonito.

En cuanto encuentro a Adry, me doy cuenta de que le pasa algo raro, y me dispongo a analizarlo. Mirada perdida, cabeza bajada, sonrojado…

-A ti te gusta la nueva.

Se sobresalta y grita, llevándose una mano al pecho. Pero, nada más verme, suspira y me mira con desprecio.

-No.

-¿Entonces?

-Solo me parece especial. ¿Vamos al cine?

-Viene ella.

Adry parece estar un poco más contento. O al menos, eso pude notar yo.

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